En ese momento yo estaba bajo cero.
No tenía ingresos. Mi confianza estaba muy baja. No sabía hablar con la gente. No conocía a nadie. Jamás imaginé que yo pudiera desarrollar un proyecto como este.
Lo que yo buscaba inicialmente era una manera de generar ingresos para poder darle de comer a mi familia. Cuando conocí Kromasol, una de las cosas que me llamó la atención fue la posibilidad de construir una red, generar ingresos, tener pagos semanales, construir un negocio heredable y llegar a ser accionista.
Yo entré buscando una posibilidad económica. Pero terminé encontrando un proceso de transformación personal.
Al inicio, mi meta era simple: quería llegar a generar más de $5,000 semanales para dejar de vivir con la incertidumbre de no saber si alcanzaba para lo básico. Esa cifra era mi horizonte, la señal de que las cosas podían ser distintas.
Con el tiempo llegué a un rango alto dentro de mi organización. Y después viví algo que no esperaba: una caída importante en mi red, un momento donde tuve que empezar de nuevo. Ahí aprendí que la verdadera transformación no está en llegar a un lugar, sino en quién eres capaz de convertirte cuando tienes que reconstruir.
Hoy sigo construyendo — con más claridad, más liderazgo y más propósito que cuando empecé. Esa es la historia que quiero compartir contigo: no la de alguien a quien todo le salió fácil, sino la de alguien que decidió seguir, una y otra vez.